Comenzamos con este una serie de artículos en el que vamos a hablar sobre las patologías o lesiones más comunes que solemos encontrarnos los profesionales de las Terapias Manuales.
Definiremos la lesión o patología, describiremos las causas, prevención y tratamiento, de una manera sencilla, que espero os sea de gran utilidad.
LA CONTRACTURA MUSCULAR
¿Cuantas veces hemos oído de alguien cercano, o nosotros mismos hemos dicho. “Tengo una contractura” o “Me duele la espalda, la tengo toda contracturada” a la vez que nos llevamos mano al cuello o espalda donde notamos un bultito doloroso a la palpación?
La contractura muscular es una dolencia que padece un alto porcentaje de la población en un momento u otro de su vida.
¿Q es la contractura muscular? ¿Cuáles son las causas de su aparición?
Es una contracción persistente e involuntaria de un músculo o de alguna de sus fibras. Puede ser causa o consecuencia del dolor de espalda. Se manifiesta como un abultamiento en la zona que implica dolor o alteración del mal funcionamiento de la zona
Suelen aparecer cuando dicho músculo realiza una actividad inapropiada en intensidad o en función. Por ejemplo cuando en el gimnasio cogemos mas peso del debido, o cuando realizamos un esfuerzo mantenido en el tiempo forzando una posición inapropiada.
Las contracturas más frecuentes y al mismo tiempo las menos graves, se presentan cuando se fuerzan determinados músculos, o grupos musculares, que no están entrenados para ello. En personas poco acostumbradas a realizar esfuerzos puede desencadenarse una contracción al efectuarse algún movimiento violento o brusco durante una mudanza, una carrera larga o cualquier caída imprevista.
También las personas mayores son susceptibles de sufrir este tipo de dolencias, debido a que existe una perdida general de elasticidad en todas sus articulaciones y grupos musculares, que forma parte del proceso de envejecimiento
Prevención
Para prevenir las contracturas es aconsejable practicar ejercicios desde la juventud y mantenerlos, de forma moderada, durante la madurez.
Antes de una sesión de entrenamiento o un esfuerzo físico realizaremos un buen calentamiento para preparar el músculo antes del esfuerzo. Un buen trabajo de flexibilidad también las evita, al mejorar la distensión y facilitar la recuperación del músculo
Tratamiento
- Calor local: muy útil para conseguir un efecto relajante y analgésico
- Estiramientos y actividad ligera
- Miorelajantes y antiinflamatorios: se suelen utilizar en los casos en los que el dolor es muy acusado. Y siempre deben estar prescritos por un médico
- Masajes: es uno de los elementos más útiles, ya que facilitan la recuperación de la movilidad y ayudan a aliviar el dolor. Y siempre serán realizados por personal cualificado , porque sino podemos provocar un empeoramiento de la lesión. El masaje actúa de dos formas
- En primer lugar evita que se formen adherencias en el foco inflamatorio, y pueden eliminar las de forma reciente
- En segundo lugar, la fricción que proporciona el masaje aumenta el flujo sanguíneo, lo que favorece y acelera la recuperación del tejido. Ademas propicia la relajación del músculo, reduciendo la tensión y por tanto el dolor.


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