16 de marzo de 2011

La rotura de fibras


Vamos a seguir en la línea del articulo anterior hablando sobre algunas de las lesiones o patologías más comunes. Y esta vez nos vamos a centrar en la rotura fibrilar

LA ROTURA DE FIBRAS

¿ Que es la rotura fibrilar? ¿Cuáles son sus causas?

Un desgarro o rotura fibrilar de un músculo, es una lesión bastante molesta, y además supone un mínimo de dos semanas de recuperación.
Como su propio nombre nos indica es una rotura en mayor o menor grado de las fibras que componen un músculo. Lo podríamos definir como una herida interna o corte de las fibras.

La causa principal suele ser por un esfuerzo intenso y explosivo, en el que pillamos al músculo poco preparado y no aguanta la tensión a la que le sometemos.

También puede provocarse después de una contusión. Aunque es menos común

Otra de las causas es la sobrecarga o estrés muscular, es decir sometemos al músculo a una tensión o exigencia superior a su nivel de resistencia (sobreentrenamiento), y en un momento dado el cansancio da lugar a la lesión.

En definitiva, al músculo le exigimos por encima de sus posibilidades durante un tiempo prolongado, debido a un entrenamiento no correcto o a un esfuerzo físico inadecuado, y termina rompiéndose

¿Cuales son sus síntomas?

Normalmente es muy fácil el saber que se ha producido una rotura de fibras, puesto que la persona que sufre esta lesión es capaz de definirla muy bien, ya que refieren que es como si hubieran recibido un pelotazo o una pedrada muy fuerte en la zona. Es lo que denominamos el “síndrome de la pedrada”. Es un dolor punzante e intenso.



Posteriormente aparecerá dolor a la contracción y  a la palpación, inflamación y hematoma, dependiendo de la gravedad de la rotura. Este hematoma puede no ser inmediato y aparecer en los días posteriores a la lesión.

Prevención

No nos cansaremos nunca de la necesidad de realizar un buen calentamiento antes de realizar cualquier tipo de ejercicio. El calentamiento y saber regular la intensidad son factores muy a tener en cuenta para evitar este tipo de lesiones


Tratamiento

Para definir el tratamiento de la rotura muscular primero deberemos saber el alcance de la lesión. Y tendremos 3 tipos de roturas fibrilares:

-                      - Cuando la rotura no supera el 5% de las fibras musculares: existe dolor , pero no hay gran perdida de fuerza o limitación del movimiento.
-                     -  Con un desgarro mayor del 5%, aumenta bastante el dolor al intentar contraer el músculo.
-                     -  Con la rotura total existe impotencia funcional. En algunos casos este tipo de roturas precisarán tratamiento quirúrgico

Lo primero ante la sospecha de padecer esta lesión es parar la actividad por poca gravedad que pensemos que tenga, puesto que podemos continuarla. Posteriormente acudiremos a nuestro médico para que realice el diagnostico y valore la gravedad.

Nosotros nos centraremos en la rotura parcial, puesto que es en principio en la que podremos ayudar con técnicas manuales para su recuperación. Ante una rotura total no podemos, ni debemos tratar de ninguna manera hasta que lo indiquen los medicos.

Los primeros auxilios en esta lesión son muy importantes: aplicación de hielo en los primeros minutos y reposo.

Durante las primeras 48-72 horas nos preocuparemos de controlar el proceso y reducir la hemorragia (frío, compresión, elevación del miembro afectado y reposo). Y podemos recurrir a algún antiinflamatorio para el dolor (siempre bajo prescripción médica)

La fase de cicatrización dependerá del grado de la lesión.  En una rotura leve oscilará entre 10 y 15 día. El masaje en este periodo esta totalmente contraindicando.
Una vez pasadas 3 semanas comenzaremos con la recuperación del músculo, masaje descontracturante prestando atención a la zona de inserción, movilizaciones, estiramientos suaves, elastificación para recuperar la cicatriz. Estas técnicas manuales nos ayudaran a recuperar el músculo para evitar que se pueda producir una nueva rotura en esa zona

1 de marzo de 2011

La contractura muscular

Comenzamos con este una serie de artículos en el que vamos a hablar sobre las patologías o lesiones más comunes que solemos encontrarnos los profesionales de las Terapias Manuales.
Definiremos la lesión o patología, describiremos las causas, prevención y tratamiento, de una manera sencilla, que espero os sea de gran utilidad.

LA CONTRACTURA MUSCULAR

¿Cuantas veces hemos oído de alguien cercano, o nosotros mismos hemos dicho. “Tengo una contractura” o “Me duele la espalda, la tengo toda contracturada” a la vez que nos llevamos mano al cuello o espalda donde notamos un bultito doloroso a la palpación?
La contractura muscular es una dolencia que padece un alto porcentaje de la población en un momento u otro de su vida.


            ¿Q es la contractura muscular? ¿Cuáles son las causas de su aparición?

            Es una contracción persistente e involuntaria de un músculo o de alguna de sus fibras. Puede ser causa o consecuencia del dolor de espalda. Se manifiesta como un abultamiento en la zona que implica dolor o alteración del mal funcionamiento de la zona

            Suelen aparecer cuando dicho músculo realiza una actividad inapropiada en intensidad o en función. Por ejemplo cuando en el gimnasio cogemos mas peso del debido, o cuando realizamos un esfuerzo mantenido en el tiempo  forzando una posición inapropiada.

          
            Las contracturas más frecuentes y al mismo tiempo las menos graves, se presentan cuando se fuerzan determinados músculos, o grupos musculares, que no están entrenados para ello. En personas poco acostumbradas a realizar esfuerzos puede desencadenarse una contracción al efectuarse algún movimiento violento o brusco durante una mudanza, una carrera larga o cualquier caída imprevista.

 También las personas mayores son susceptibles de sufrir este tipo de dolencias, debido a que existe una perdida general de elasticidad en todas sus articulaciones y grupos musculares, que forma parte del proceso de envejecimiento



Prevención

Para prevenir las contracturas es aconsejable practicar ejercicios desde la juventud y mantenerlos, de forma moderada, durante la madurez.

Antes de una sesión de entrenamiento o un esfuerzo físico realizaremos un buen calentamiento para preparar el músculo antes del esfuerzo. Un buen trabajo de flexibilidad también las evita, al mejorar la distensión y facilitar la recuperación del músculo

Tratamiento



  • Calor local: muy útil para conseguir un efecto relajante y analgésico
  • Estiramientos y actividad ligera
  • Miorelajantes y antiinflamatorios: se suelen utilizar en los casos en los que el dolor es muy acusado. Y siempre deben estar prescritos por un médico
  • Masajes: es uno de los elementos más útiles, ya que facilitan la recuperación de la movilidad y ayudan a aliviar el dolor. Y siempre serán realizados por personal cualificado , porque sino podemos provocar un empeoramiento de la lesión. El masaje actúa de dos formas
    • En primer lugar evita que se formen adherencias en el foco inflamatorio, y pueden eliminar las de forma reciente
    • En segundo lugar, la fricción que proporciona el masaje aumenta el flujo sanguíneo, lo que favorece y acelera la recuperación del tejido. Ademas propicia la relajación del músculo, reduciendo la tensión y por tanto el dolor.