6 de mayo de 2011

Las agujetas

Seguimos con la serie de artículos con las patologías o lesiones más frecuentes con las que nos encontramos los profesionales de las terapias manuales. En este artículo vamos a hablar de un problema que todos hemos sufrido en algún momento de nuestra vida, y que sin ser algo grave, si es muy molesto y doloroso.


Las agujetas son una sensación de dolor muscular localizado, que se manifiesta entre 24 y 48 horas después de haber realizado un ejercicio físico. El dolor se asemeja al pinchazo de agujas, de ahí el nombre y disminuye la movilidad y flexibilidad entre uno y cinco días.






Normalmente se dan en personas que realizan deporte ocasionalmente estando poco entrenadas, en deportistas que han tenido un periodo de recuperación y vuelven a los entrenamientos, o incluso en deportistas que pasan de entrenamientos suaves a ejercicios más intensos de lo habitual.


Por ello para evitarlas o moderar su aparición se debería realizar o iniciar el ejercicio de forma moderada y progresiva sin cambios bruscos de intensidad.


Causas


Existen varias teorías que intentan explicar las causas de las agujetas, los propios especialistas en medicina y fisiología deportiva no se ponen de acuerdo en cual de ellas puede explicar mejor ese dolor posterior al esfuerzo. Las mas generalizadas son las siguientes:



  • Espasmo muscular: las agujetas se producen como resultado de pequeñas descargas eléctricas debido a la fatiga muscular
  • Teoría de la microrrotura de fibras musculares: dando lugar a una reacción inflamatoría en el músculo afectado que libera sustancias que estimulan a ciertas terminaciones nerviosas para producir sensación de dolor, esto es un mecanismo de defensa en el que nuestro propio organismo nos da un aviso de que el ejercicio que lo ha causado es demasiado intenso
  • Teoría del ácido láctico: esta defiende por un lado que el aumento de acidez provocado por el ejercicio físico estimula los terminales nerviosos del dolor y por otro que además el lactato se cristaliza produciendo posteriormente el dolor. Esta teoría está prácticamente descartada
  • Aumento de temperatura en los músculos: el músculo se calienta durante ejercicio, lo que le provoca microlesiones en alguna zona



Prevención


No existe un método claro para prevenir y tratar las agujetas, a pesar de las numerosas investigaciones. Desde aquí no nos cansaremos de deciros la importancia de un buen calentamiento y de estiramientos antes y depués de realizar cualquier ejercicio físico.






Se ha demostrado que con los estiramientos no evitamos, pero si mitigamos y disminuimos el dolor de las agujetas.


También intentaremos realizar un aumento progresivo de la intensidad de nuestros entrenamientos, siempre empezaremos por ejercicio suave, para poco a poco ir aumentando la intensidad de los mismos. Asi conseguiremos preparar las fibras musculares para el esfuerzo.


Tratamiento


Todos hemos sufrido agujetas en algún momento de nuestras vidas, y todos hemos recurrido al remedio mas popular de tomar azucar y bicarbonato sódico. Este remedio casero era la aceptación masiva de la teoría del ácido láctico como causa. Pero como ya hemos comentado, actualmente, esta teoría esta totalmente descartada, por lo que dicho remedio no evita, ni cura las agujetas, y lo único que puede provocarnos son problemas gástricos. Por lo que desaconsejamos totalmente su uso.


Nosotros nos vamos a detener en el tratamiento que podemos realizar los profesionales de las terapias manuales. Puesto que el tomar algún tipo de antiinflamatorio, siempre sera bajo prescripción médica.



  • Estiramientos: deben realizarse de acuerdo a una secuencia lógica. Puesto que después de un ejercicio intenso el músculo se encuentra contraído y acortado, los estiramientos que se realizaran serán pasivos, con extremo cuidado y suavidad. Para poco a poco ir aumentando la intensidad hasta conseguir la longitud habitual del músculo en reposo

  • Masaje: comenzaremos relajando la zona con pases sedantes, después realizaremos un masaje drenante para favorecer la eliminación de sustancias acumuladas. Continuaremos con maniobras como el amasamiento o la vibración para favorecer la recuperación y la disminución de dolor, acabando con unas maniobras relajantes, con pases sedantes antes de la vuelta a la normalidad.
  • Crioterapia

16 de marzo de 2011

La rotura de fibras


Vamos a seguir en la línea del articulo anterior hablando sobre algunas de las lesiones o patologías más comunes. Y esta vez nos vamos a centrar en la rotura fibrilar

LA ROTURA DE FIBRAS

¿ Que es la rotura fibrilar? ¿Cuáles son sus causas?

Un desgarro o rotura fibrilar de un músculo, es una lesión bastante molesta, y además supone un mínimo de dos semanas de recuperación.
Como su propio nombre nos indica es una rotura en mayor o menor grado de las fibras que componen un músculo. Lo podríamos definir como una herida interna o corte de las fibras.

La causa principal suele ser por un esfuerzo intenso y explosivo, en el que pillamos al músculo poco preparado y no aguanta la tensión a la que le sometemos.

También puede provocarse después de una contusión. Aunque es menos común

Otra de las causas es la sobrecarga o estrés muscular, es decir sometemos al músculo a una tensión o exigencia superior a su nivel de resistencia (sobreentrenamiento), y en un momento dado el cansancio da lugar a la lesión.

En definitiva, al músculo le exigimos por encima de sus posibilidades durante un tiempo prolongado, debido a un entrenamiento no correcto o a un esfuerzo físico inadecuado, y termina rompiéndose

¿Cuales son sus síntomas?

Normalmente es muy fácil el saber que se ha producido una rotura de fibras, puesto que la persona que sufre esta lesión es capaz de definirla muy bien, ya que refieren que es como si hubieran recibido un pelotazo o una pedrada muy fuerte en la zona. Es lo que denominamos el “síndrome de la pedrada”. Es un dolor punzante e intenso.



Posteriormente aparecerá dolor a la contracción y  a la palpación, inflamación y hematoma, dependiendo de la gravedad de la rotura. Este hematoma puede no ser inmediato y aparecer en los días posteriores a la lesión.

Prevención

No nos cansaremos nunca de la necesidad de realizar un buen calentamiento antes de realizar cualquier tipo de ejercicio. El calentamiento y saber regular la intensidad son factores muy a tener en cuenta para evitar este tipo de lesiones


Tratamiento

Para definir el tratamiento de la rotura muscular primero deberemos saber el alcance de la lesión. Y tendremos 3 tipos de roturas fibrilares:

-                      - Cuando la rotura no supera el 5% de las fibras musculares: existe dolor , pero no hay gran perdida de fuerza o limitación del movimiento.
-                     -  Con un desgarro mayor del 5%, aumenta bastante el dolor al intentar contraer el músculo.
-                     -  Con la rotura total existe impotencia funcional. En algunos casos este tipo de roturas precisarán tratamiento quirúrgico

Lo primero ante la sospecha de padecer esta lesión es parar la actividad por poca gravedad que pensemos que tenga, puesto que podemos continuarla. Posteriormente acudiremos a nuestro médico para que realice el diagnostico y valore la gravedad.

Nosotros nos centraremos en la rotura parcial, puesto que es en principio en la que podremos ayudar con técnicas manuales para su recuperación. Ante una rotura total no podemos, ni debemos tratar de ninguna manera hasta que lo indiquen los medicos.

Los primeros auxilios en esta lesión son muy importantes: aplicación de hielo en los primeros minutos y reposo.

Durante las primeras 48-72 horas nos preocuparemos de controlar el proceso y reducir la hemorragia (frío, compresión, elevación del miembro afectado y reposo). Y podemos recurrir a algún antiinflamatorio para el dolor (siempre bajo prescripción médica)

La fase de cicatrización dependerá del grado de la lesión.  En una rotura leve oscilará entre 10 y 15 día. El masaje en este periodo esta totalmente contraindicando.
Una vez pasadas 3 semanas comenzaremos con la recuperación del músculo, masaje descontracturante prestando atención a la zona de inserción, movilizaciones, estiramientos suaves, elastificación para recuperar la cicatriz. Estas técnicas manuales nos ayudaran a recuperar el músculo para evitar que se pueda producir una nueva rotura en esa zona